viernes, 4 de marzo de 2011

Imágenes...

¿Alguna vez os ha pasado ir en un tren, o en el metro y observar como entra en la estación, abarrotada de gente y de entre toda esa gente fijaros en una sola persona?

Es curioso, pero a partir de ese momento cada vez que pasas por esa estación o alguien menciona el nombre de esa estación en la que se te ocurrió mirar, la acabas recordando con la imagen de esa persona a la que viste.
Nuestra mente lo asocia en milésimas de segundo. Aunque quizás esto sólo me pase a mí, no lo se...

Guardamos en nuestra memoria sonrisas, miradas, abrazos, hasta incluso conversaciones enteras, momentos únicos que cada vez que los recordamos son capaces de trasladarnos a esa situación y sentir las sensaciones que sentimos en aquel instante... Y justo en ese momento se te eriza la piel y de nuevo vuelves a la realidad...

Es impresionante la cantidad de imágenes que nuestra mente puede almacenar para que sean recordadas y lo más curioso de todo es que mientras estábamos viviendo ese momento no éramos conscientes de que esas imágenes iban a quedar almacenadas en el disco duro de nuestra memoria.

¿Cuántas veces alguien habrá dibujado una sonrisa en su cara al recordar una de esas imágenes en las que nosotros aparecemos? ¿Cuántas veces has recordado un momento vivido hace años con un amigo al que hace tiempo que no ves y justo en ese momento suena tu teléfono y es él?

Hay veces en las que, sin querer, te vas distanciando de personas... Pero en realidad, por mucho tiempo que haya pasado, cuando de nuevo volvéis a coincidir es como si ayer mismo hubierais estado charlando.

Me encanta sentir esa sensación, y es una sensación que sólo la siento con personas que he comprendido y he aceptado tal y como son, al igual que ellas me aceptaron a mí.

Y es que... hay veces en las que no hace falta estar en contacto a diario para sentir realmente el verdadero sentido de la amistad.

Hoy, mi "renflexión" se la dedico a una gran persona... una de esas personas con las que no es necesario hablar a diario para estar siempre en contacto.

Estefanía, tienes un grande y fabuloso camino por recorrer. No mires atrás...  Evita pensar en todas esas cargas que tienes encima, aunque te duela... Tú sola no puedes hacer nada para solucionarlo... Es hora de que luches por tu felicidad.