lunes, 22 de agosto de 2011

El tiempo

Hace bastante tiempo que no hago ninguna entrada en mi blog. 
La verdad es que ando bastante ocupada ahora que es temporada alta en el trabajo. Renfe tampoco es que  me  haya simplificado  este mes de agosto, ni a mí n a ninguna de las personas que trabajamos durante este mes gracias al cubrimiento de las vías de la Estación de Sants. Una auténtica carrera de obstáculos a superar de ida y de regreso al trabajo: tren, ferrocarril, metro tramo a pie... puedo coger el bus también si quiero, pero después de tanto tiempo encerrada entre las juventudes del "papa" abarrotando el metro en su peregrinaje hasta Madrid, los turistas con sus mapas y sus guías de Barcelona en mano (que se pierden camino de Sitges) y las caras del resto de gente que trabaja durante el mes de agosto (que en vez de tener sangre en las venas a la hora de hacer los cambios de transporte parece que tengan horchata)... la verdad es que se agradecen 15 minutos dedicados a ti misma a respirar del fabuloso aire contaminado de la Diagonal, pero al fin y al cabo la calle tiene mejor olor que el subsuelo y sus multitudes.

Y después de todo este "ladrillo" que acabo de soltar... ¿no os habéis parado a pensar por qué el tiempo pasa tan rápido a veces y se hace eterno en otras ocasiones?
El tiempo pasa demasiado lento cuando estás pasando una situación bochornosa, cuando estás ante un apuro que no sabes como solucionar, cuando esperas a que llegue el día en que coges las vacaciones, cuando de repente sufres una crisis de ansiedad y quieres salir corriendo de donde estés atrapado y no puedes... 
Sin embargo, cuando realmente disfrutamos de lo que hacemos el tiempo pasa en un suspiro, cuando estás  de cervecitas con los amigos intentando arreglar el mundo, cuando es tu día libre y en mi caso cuando me pongo a escribir. ¿Por qué no podría ser al revés? ¿Por qué no podemos disfrutar durante más tiempo los momentos que nos hacen felices y hacer más fugaces los momentos más tristes?

¿No habéis pensado alguna vez que quizás tenemos una edad que no nos corresponde? 
Hay veces en las que actuamos de una forma más irresponsable y otras en las que nos recordamos a nuestros propios padres.

¿Cuántos de vosotros no habéis pensado: si pudiera volver atrás viviría mi juventud de otra manera?
Tenemos una edad en la que somos conscientes de los errores que hemos cometido en el pasado y somos capaces de detectar un problema antes de que éste se cree y poder evitarlo, en la mayoría de ocasiones.

Sólo os recuerdo una cosa: el tiempo está pasando mientras leéis estas letras y sólo vosotros podéis elegir como gastarlo y disfrutar al máximo de él.

Yo por mi parte continuaré escribiendo, y tú?


CARPE DIEM 

sábado, 23 de abril de 2011

Trenes, libros y rosas...


"Dice la leyenda de Sant Jordi que hace mucho mucho tiempo había un dragón monstruoso, con largas uñas y aliento de fuego. Este dragón hacía huir al pueblo, mataba a la gente con su aliento y se tragaba vivas a las personas.
Los aldeanos, sin otra solución, decidieron darle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre. Cuando terminaron con las ovejas, le dieron vacas, bueyes y todos los animales que tenían, hasta que se quedaron con ninguno.
El rey convocó una reunión, donde decidieron que harían un sorteo y le darían al dragón una persona cada día, para que se la comiese.

Un desafortunado día, le tocó a la hija del rey, y él, entre lágrimas dijo: -Perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro, mi argento y la mitad de mi reinado, pero os los pido por favor, dejad a mi hija.
El pueblo le negó, y el rey pidió ocho días para llorar a su hija. Llegado el día, el rey la vistió y la dejó delante de la cueva, cerca del dragón.

Pero de repente, cuando el dragón ya abría su gran boca para comerse de un mordisco a la princesa, apareció, cabalcando sobre un caballo blanco y con su lanza y su escudo dorado el caballero Sant Jordi, para salvar a la princesa de las garras de aquel enorme dragón.
Aquel caballero alzó su larga lanza y de un golpe, el dragón cayó desplomado al suelo, con la lanza clavada en el centro del corazón.
De repente, de la sangre del dragón que le brotaba cuerpo abajo salió un rosal, con unas rosas que brillaban con el esplendor del sol, y de repente, el caballero Sant Jordi cogió una, la más bonita de todas, se dirigió a la princesa y se la dio en señal de amor.

El rey le pidió que se casara con su hija y que le daría todo su oro y la mitad de su reinado.
Pero el caballero se marcho sobre su caballo blanco sin decir nada.
Desde aquel día la gente del pueblo vivió tranquila."

Es por eso que en el día de Sant Jordi los hombres regalan una flor a la persona que más quieren, y las mujeres un libro.
No hace falta que las leyendas sean ciertas, tan solo hace falta que sean bonitas.

No es que sea una fanática de las "fiestas comerciales", como San Valentín, etc. El día de hoy está basado en una leyenda muy bonita y ya sabéis que me encanta leer y me encantan las rosas, a pesar de que mi flor favorita sea la margarita.
¿No me negaréis que nuestras ciudades no se ven bonitas decoradas con libros y rosas?

Hoy es el día en el que los chicos jovencitos esconden su rosa bajo su chaqueta por miedo a pasar vergüenza por la calle hasta que se encuentren con su enamorada para entregársela. También están los que la compran y la llevan boca abajo, corriendo, por temor a que algún amigo le vea y más tarde se burle de él. Pero, ¿hay algo más bonito que demostrar el amor que sientes hacia una persona con una rosa y un libro? ¿Con una flor y palabras? Personalmente creo que no.
Las calles se tiñen con sonrisas de bellas mujeres llevando en una mano la rosa y en la otra... la mano de su amor.
Los medios de transporte se colorean de rojo, de sonrisas, de libros... de mujeres con ganas de llegar a casa y abrazar a su enamorado por haberle enviado esa rosa al trabajo. Quien sabe, en este día cuantas parejas se habrán reconciliado...

Aquí os dejo mi particular "Rosa de Sant Jordi" hecha palabras, para ellas y para ellos:

Puede ser que mi apariencia sea fuerte, pero soy muy delicada. Puede parecer que no me peine, porque mi pelo parece estar alborotado, pero tengo mis rizos ordenados a su manera. Ten por seguro que me sonrojaré ante tu halago, tu sonrisa o incluso tu mirada...
Ten cuidado al abrazarme, si no eres una persona sincera conmigo podrías pincharte con una de mis espinas.
Pero ante todo cuídame, háblame, abrázame y no permitas jamás que me marchite.
Soy tu pareja, tu secreto, tu amiga, tu confidente... soy tu ROSA.


Feliz día de Sant Jordi!!!!!


viernes, 4 de marzo de 2011

Imágenes...

¿Alguna vez os ha pasado ir en un tren, o en el metro y observar como entra en la estación, abarrotada de gente y de entre toda esa gente fijaros en una sola persona?

Es curioso, pero a partir de ese momento cada vez que pasas por esa estación o alguien menciona el nombre de esa estación en la que se te ocurrió mirar, la acabas recordando con la imagen de esa persona a la que viste.
Nuestra mente lo asocia en milésimas de segundo. Aunque quizás esto sólo me pase a mí, no lo se...

Guardamos en nuestra memoria sonrisas, miradas, abrazos, hasta incluso conversaciones enteras, momentos únicos que cada vez que los recordamos son capaces de trasladarnos a esa situación y sentir las sensaciones que sentimos en aquel instante... Y justo en ese momento se te eriza la piel y de nuevo vuelves a la realidad...

Es impresionante la cantidad de imágenes que nuestra mente puede almacenar para que sean recordadas y lo más curioso de todo es que mientras estábamos viviendo ese momento no éramos conscientes de que esas imágenes iban a quedar almacenadas en el disco duro de nuestra memoria.

¿Cuántas veces alguien habrá dibujado una sonrisa en su cara al recordar una de esas imágenes en las que nosotros aparecemos? ¿Cuántas veces has recordado un momento vivido hace años con un amigo al que hace tiempo que no ves y justo en ese momento suena tu teléfono y es él?

Hay veces en las que, sin querer, te vas distanciando de personas... Pero en realidad, por mucho tiempo que haya pasado, cuando de nuevo volvéis a coincidir es como si ayer mismo hubierais estado charlando.

Me encanta sentir esa sensación, y es una sensación que sólo la siento con personas que he comprendido y he aceptado tal y como son, al igual que ellas me aceptaron a mí.

Y es que... hay veces en las que no hace falta estar en contacto a diario para sentir realmente el verdadero sentido de la amistad.

Hoy, mi "renflexión" se la dedico a una gran persona... una de esas personas con las que no es necesario hablar a diario para estar siempre en contacto.

Estefanía, tienes un grande y fabuloso camino por recorrer. No mires atrás...  Evita pensar en todas esas cargas que tienes encima, aunque te duela... Tú sola no puedes hacer nada para solucionarlo... Es hora de que luches por tu felicidad.

martes, 22 de febrero de 2011

¿Trenes y personas? o ¿Personas y trenes?

Mi momento "renflexión" ha comenzado hoy mientras estaba en el anden de Paseo de Gracia esperando que llegara mi tren de las 18:29h. El anden estaba abarrotado de gente y entonces ha sucedido uno de esos momentos en los que la mirada se pierde...fija en un punto... en este caso, mirando una de las muchas piedras que hay en las vías. Pensaba en la cantidad de gente que va a trabajar a Barcelona y son de fuera de la ciudad. La verdad es que somos fáciles de distinguir, sobre todo las mujeres porque llevamos nuestro bolso y luego una bolsa con el tupper vacío de la comida del mediodía. En ese momento alguien se ha puesto delante de mí y me ha apartado de la vista mi punto de "renflexión"... la piedra.
Estando en el andén me he parado a observar a las personas que pasaban ante mí: caras de cansancio después de la jornada de trabajo, caras de impaciencia por llegar a su destino, caras felices después de un día de compras, caras pensativas... Evidentemente no soy la única que tiene momentos para "renflexionar"

El tren llega y las personas que tenían cara de impacientes creo que incluso serían capaces de matar por entrar los primeros al vagón y conseguir sentarse, y si no lo consiguen son los que están detrás de ti, en la cola para subir al tren dándote empujones para que subas al vagón.

Las personas que tenían caras de cansancio aprovechan para echarse un mini sueño antes de llegar a casa. Las caras felices con sus compras recién hechas aprovechan el trayecto para repasar, una vez más, todo lo que han comprado y de paso lo ve todo el vagón. Y siempre aparece la típica frase entre amigas: Ah!!! no recordaba que había comprado esto. Os sorprendería lo que puede llegar a pagar una "pija" de Sitges por un vestido estampado de Leopardo... Y no es que haya puesto la oreja para enterarme, es que les encanta pregonarlo.

Las personas que teníamos caras de pensativas, continuamos nuestros pensamientos una vez nos hemos acomodado.

A lo largo de nuestra vida conocemos muchos trenes: los que paran en todas las estaciones, los que paran en algunas de las estaciones de nuestro recorrido, los que están en la vía muerta y los que  finalizan el recorrido en tu estación de destino.

¿Somos las personas como los trenes? ¿Habéis conocido a alguien que pare en todas las estaciones? ¿Habéis conocido a alguien que pare sólo en algunas de las estaciones? ¿Alguien que esté en la vía muerta? ¿Alguien que sea tu "última parada"?

Se que se ha hecho infinidad de veces, comparar a las personas con los trenes... Yo podría definir mi entorno sólo hablando de los trenes que os he mencionado.

¿Y vosotros? ¿Seríais capaces de hacerlo?

sábado, 12 de febrero de 2011

Bienvenid@s

En primer lugar, bienvenid@s

He puesto como título a mi blog "Cercanías y Renflexiones" y os preguntaréis: ¿por qué este título?
Pues bien... a lo largo del día siempre tenemos momentos en los que nuestra mente inconscientemente desconecta del mundo "real", de nuestras tareas cotidianas y pasamos a un estado en el que analizamos situaciones, conversaciones, problemas...
El lunes será mi primer día de trabajo (después de mes y medio de paro me considero una persona muy afortunada) y mi medio de transporte a mi nuevo empleo es Cercanías Renfe de Barcelona, línea R2 Sur, de ahí el título de mi Blog: "Cercanías y Renflexiones".
Durante los 45 minutos por trayecto (si la línea sigue los horarios establecidos...) tendré momentos para realizar mis "renflexiones" diarias. 
Puede ser que haya personas que opinen que el trayecto en tren que realizaré es demasiado largo... No es la primera vez que lo hago y os aseguro que siempre se encuentra algo interesante que hacer durante el trayecto. Una vez te cansas de mirar el paisaje, observar a la gente de tu vagón, que siempre suelen ser las mismas caras por la mañana y  escuchar la música de tu iPod, que suele ser la primera semana, aprovechas para leer la prensa gratuita y disfrutar de un buen libro, así es como disfruto yo de mi trayecto. En mi caso, he compartido mis anteriores viajes en tren con el Sr. Stephen King autor de "El Resplandor", "Carrie", "Ojos de fuego" (entre otras muchas mas), con "El niño del Pijama de Rayas" e incluso he dado "La Vuelta al Mundo en 80 citas".

Esta vez voy a compaginar mi trayecto entre la lectura (tengo pendiente acabar con la saga Crepúsculo) y mis "renflexiones" y las compartiré aquí, con vosotros.

¿Por qué? Me gusta escribir, y hay personas a las que les encanta como escribo.

Los temas a tratar ya los iremos viendo, según sean mis "renflexiones".

Saludos y bienvenid@s.