sábado, 10 de marzo de 2012

Pasatiempos en Cercanías y Renflexiones sobre ellos.



Tras llevar más de un año de idas y vueltas de casa al trabajo y del trabajo a casa en tren, da tiempo a observar a las personas que comparten vagón.
La gente buca pasatiempos varios  hasta llegar a destino. Los más comunes son leer, escuchar música y el movil.
Hasta aquí todo bien porque son pasatiempos bastante normales y nada curiosos pero hay personas que pasan el tiempo de una forma, digamos que peculiar.
Visto últimamente en Rodalies, una señora de mediana edad, pongamos taytantos cortándose las uñas de las manos con el corta uñas... y por más que te miremos con cara de asco más de la mitad del vagón, lo vas a seguir haciendo porque no te ha dado tiempo a cortártelas en casa, verdad? 
Hay señoras que se hacen la manicura entera, se liman las uñas, se las pintan y luego se ponen la crema de manos.
Ojo, que no tengo nada en contra de que las mujeres sean coquetas, todo lo contrario, me parece estupendo que lo hagan, pero por qué no lo hacen en casa? El día tiene 24 horas, que son muchas y yo no tengo por qué oler el olor de tu fantástico pintauñas a las 7 de la mañana.
Luego tenemos las personas que descuidan su aseo personal, un lunes!!!! Perdona, pero has temido todo el fin de semana para darte una ducha y quitarte de encima ese olor a cebolla podrida y lavarte los dientes, por favor... y si bostezas, tápate la boca que se te ve hasta la muela del juicio y estás esparciendo tu aliento en un espacio cerrado. Y qué decir de los estornudos... Existen los pañuelos de papel para taparte la nariz mientras estornudas, pero no... es más divertido escampar los virus y compartirlos con el resto del vagón. o más divertido aún, el que se sienta a tu lado que va sorbiendo el moquito desde Vilanova i la Geltrú hasta Paseo de Gracia...
Luego tenemos los que van al carnaval de Sitges, que me parece muy bien que se diviertan, pero si tienes pensado hacer botellón en el tren no te sientes a mi lado con tu amigo y tu movil reggetonero habiendo medio vagón vacío  y no te pongas a fumarte un porro, que es que me sientan fatal y estás obligándome a cambiar de sitio.
Y luego tenemos el obseso sexual, el que se sienta a tu lado y se pega como quien no quiere la cosa. Ojo que aunque sea invierno y vayas tapada hasta las cejas al tio le puedes despertar su instinto sexual y ponerse a tocarse sus partes íntimas delante de todo el mundo, eso sí debajo de tu fantástica chaqueta que debe de andar sola de lo que debe de haber ahí dentro...
Todo esto lo ves y lo vives cuando ya no sabes qué hacer.

En fín había que compartirlo... el texto quizás no, pero sí la foto del amanecer desde el tren.

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